28 de agosto de 2009

Los Movimientos Sociales en América Latina en el contexto actual



América Latina vive hoy un viraje tanto de sus sociedades, como de sus gobiernos, y población en general, hacia posiciones cada vez más de izquierda. Es decir, un difícil tránsito, pues ha pasado desde el predominio de dictaduras militares, o longevos regímenes de partido de Estado, o de diversas formas de gobiernos conservadores y neoliberales, hacia posibles formas de autogobierno populares y nuevas estructuras políticas.

Esta expresión política manifestada en los movimientos sociales, se da por la insatisfacción de ver el continente hundido en la pobreza y la exclusión social, así como un medio ambiente agredido y en gran parte destruido. Estas manifestaciones han sido muy variadas: va desde la insurgencia zapatista de Chiapas hasta las movilizaciones de diciembre en la Argentina que derrocaron al gobierno de Fernando de la Rúa, así como las insurrecciones indígenas y campesinas del Ecuador, las protestas urbanas en el Perú que precipitó la caída de Alberto Fujimori, la nueva insurgencia popular en Bolivia, vinculada a la lucha por los recursos naturales.

Estamos entonces, ante la presencia de nuevos actores sociales, que rompen con las viejas tradiciones, pues no se trata de los antiguos movimientos de origen estructural, ni tampoco de partidos de masa.

Los actuales movimientos sociales de América Latina presentan una serie de nuevas características, entre otras, territorialización, autonomía del estado y de los partidos políticos, reafirmación de sus culturas e identidades, un nuevo papel de las mujeres, rechazo a las formas de organización piramidal, y nuevas formas de acción.

Es el caso del MST en Brasil que crea sus propios “islotes productivos” (asentamientos), de los indígenas ecuatorianos que reconstruyen y recuperan ancestrales territorios étnicos, o de las comunidades indígenas neozapatistas que han creado un proyecto autónomo de salud, educación y proyectos productivos, o en algunas comunidades indígenas de Bolivia, donde se autogobierna creando espacios autónomos.

De este modo, vemos que el mayor potencial de los movimientos sociales no está en sus capacidades para incidir sobre los sistemas políticos de la región, débilmente democráticos, sino en sus capacidades para producir cambios en la sociedad desde sus propias bases.

Por tanto, me parece que uno de los principales retos de los nuevos actores sociales es el de articular luchas y propuestas, que sean capaces de llevar a Latinoamérica hacia un transformación social desde abajo. Donde se cree un otro mundo, no capitalista, no explotador, sin discriminación, ni desigualdad, ni despotismo.


L. García

22 de julio de 2009

El control de la biodiversidad por las transnacionales en América Latina



Centroamérica es una de las regiones más ricas a nivel mundial pues en ella se localiza el 11 por ciento de las especies, animales y vegetales del planeta, ecorregiones de alta prioridad, bosques secos, humedales y bosques serófilos templados.

Pero sobre ellos se planea llevar a cabo dos proyectos muy ambiciosos: el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) y el Plan Puebla-Panamá (PPP), los cuales están siendo financiados por instituciones internacionales, así como por empresas transnacionales, las cuales accederán a la mayor riqueza biológica de la región, además de la creación de infraestructura, industria y comercio.

Aunque estos proyectos son diferentes entre sí, porque uno se plantea como objetivo la conservación y el otro el desarrollo industrial, representan el punto de partida para la explotación y la destrucción de ecosistemas únicos por su riqueza y diversidad.

El CBM está planeado para los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán, en México, además de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, y el PPP considera la misma zona, más los estados de Puebla, Guerrero, Tabasco y Veracruz. La población conjunta en esta zona es de 65 millones de habitantes, además de ser una de las zonas con mayor marginación y pobreza del país, representa un requisito viable para ambos proyectos, pues en ella abunda la mano de obra barata y para lo cual las grandes empresas consolidarían su operación.

Esta zona es abundante en recursos naturales y con una extraordinaria biodiversidad. Por ejemplo, la región meridional de México –incluyendo los estados ricos en recursos naturales como Tabasco y Campeche-, contribuye con más del 45% del PIB en la minería, petróleo, electricidad, gas y agua.

Entre las "trasnacionales conservacionistas", que representan los intereses de grandes corporaciones, figuran la WWF, Conservación Internacional y Nature Conservancy, además de agencias gubernamentales de Países Bajos, Alemania y la NASA.

Por otro lado, hay ya un instrumento llamado el sistema de Interconexión eléctrica de América, conocido como el SIEPAC, y este tiene estudios realizados para que haya una conexión a partir de Costa Rica y su conexión con Panamá hasta El Salvador y se concretaría un proyecto de conexión eléctrica de México a Belice y Guatemala.

Pero además, está planeada una carretera que pretende cruzar los manglares de Tabasco en México, se dividiría la biosfera maya en tramos de Tikal-Calakmul; el Naranjo y el Ceibo, en Guatemala; el canal seco de Nicaragua, y zonas megadiversas de toda Mesoamérica.

Así, sobre este territorio se planea la construcción de carreteras, puertos marítimos, tendidos eléctricos y comunicaciones de fibra óptica, plantas generadoras de electricidad, oleoductos, gasoductos, ferrocarriles, aeropuertos, canales secos y de agua, así como corredores industriales y maquiladoras.

Esto con el “objetivo” según planteado de enfrentar la escasez de infraestructura de transporte en la zona, sin embargo, esto no es más que un medio para la entrada de capitales que garanticen el adecuado funcionamiento de las necesidades de expansión y control sobre los recursos y territorios que se consideran estratégicos. Además, vemos claramente el reposicionamiento territorial de Estados Unidos sobre América Latina, combinando el Plan Colombia, el Plan Puebla Panamá, el Corredor Biológico Mesoamericano, y ahora el Plan México.

Por tanto, vemos que el PPP, independientemente de llenar los vacíos de carreteras e infraestructura entre las zonas, es un instrumento complementario de los Tratados de Libre Comercio (TLC) firmados con diversos países y con el Área de Libre Comercio con las Américas (ALCA).

Lourdes García

23 de junio de 2009

El Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) del Brasil: el carácter de su lucha




El MST, nace de las luchas concretas que los trabajadores rurales de Brasil desarrollaron en la región del Sur por la conquista de la tierra. Quiere la expropiación de los latifundios improductivos (en posesión de hacendatarios nacionales o de monopolios extranjeros) y quiere la definición de un máximo de hectáreas para la propiedad rural. Se manifiesta en contra de los proyectos de colonización y reclama una política agrícola destinada al pequeño productor. Asimismo exige la democratización del agua en la región nordestina y el cobro del impuesto territorial rural para destinarlo a la reforma agraria.

Al día de hoy más de 140,000 familias han conquistado la tierra atravesando dos etapas (una tan difícil como la otra): las de acampado y asentado. El movimiento se ha extendido a 23 estados y tiene una organización muy sólida, fundada en la democracia y participación interna, principalmente en cuestión de las mujeres y de los jóvenes, quienes son la mayor parte de los que asumen las tareas en parte de articulación y organización del movimiento. La unidad de organización es la cooperativa, la propiedad colectiva de los medios de producción y la distribución igualitaria del producido comunitariamente.

Las cooperativas locales están asociadas a la Confederación de Cooperativas de Reforma Agraria del Brasil y, principalmente, son las dedicadas a la agroindustria las que han elevado el nivel de vida de los asentados.

El movimiento pone gran atención a la educación de sus miembros y afirma entenderla como mucho más amplia que la escolaridad y la alfabetización; particularmente, como un proceso de toma de conciencia y de liberación.

Cada ocupación amplía la base social de la lucha por la tierra ya que representa la lucha contra el hambre y la miseria, es decir, por la vida.

El MST tiene tres grandes objetivos: la tierra, la reforma agraria y una sociedad más justa. La reforma agraria necesaria debería garantizar el trabajo para todos, con la consiguiente distribución de la renta; la producción barata de alimentación barata y de calidad para toda la población brasileña posibilitando su seguridad alimentaria; garantizar el bienestar social, la justicia social, la igualdad de derechos; difundir los valores humanistas y socialistas en las relaciones entre las personas, eliminando la discriminación racial y de género; preservar y recuperar los recursos naturales.

Después de cada ocupación el MST desarrolla una alternativa a la improductividad, se trata de ocupar la tierra para trabajarla y producir.

Otra de las formas de lucha es la marcha popular, caminatas de miles de personas a través de miles de kilómetros con el fin de realizar la pedagogía del ejemplo: demostrar a la sociedad brasileña que hay otras maneras de hacer política y de luchar por los intereses colectivos haciendo ver que alguien tiene que gritar.

El MST adquiere una fortaleza política impresionante, ya que las personas que han sido “acampantes” y que ahora son “asentadas” expresan que el período de acampado fue muy difícil. Lo fue por las condiciones en que vivieron (sin agua, sin luz, sin medios de transporte, con escasa o nula atención sanitaria, por el frío, la humedad o las alimañas) y por el desprecio social sufrido. El terror nocturno y la espera de la represión policial o militar se volvió –más que una amenaza- una forma de existencia.

La afirmación de la libertad afecta el análisis de lo social y lo hace mediante tres propuestas: la acción directa no violenta, la conquista de la tierra (a la que llaman territorialización) como sufrimiento y organización, y la conquista de la libertad a través de la tierra.

Para los miembros del MST la experiencia de ocupar latifundio significa la diferencia entre la vida y la muerte (ésta definida como ir a parar a la favela). Por eso, la moral productiva es el único reaseguro para seguir ocupando y resistir; de tal modo que el centro de la vida es el trabajo.

En el curso de su crecimiento el MST ha impuesto nuevas categorías de análisis sobre la tierra.

El derecho a la tierra para trabajarla es el derecho a la vida



Mi más profundo y sincero agradecimiento a Pedro Carrano, quien me acercó al Movimiento de los Sin Tierra y que con su fuerza y lucha me han enseñado a vivir y crear otro mundo posible desde el interior de nosotros mismos.

L. García

1 de mayo de 2009

Zimbabwe; hundido en la pobreza extrema del continente africano




Zimbabue o Zimbabwe (oficialmente la República de Zimbabwe; significa "casa de piedra"). País situado al sur del continente africano, entre el río Zambeze, las cataratas Victoria y el río Limpopo. Limitando al oeste con Botsuana, al norte con Zambia, al sur con Sudáfrica y al este con Mozambique.

Actualmente Zimbabwe cuenta con una población cercana a los 12 millones 311mil 143 habitantes. La mayoría de la población es negra (98.8%), entre los que se distinguen los Shonas (80 - 85%) y los Ndebele (8 - 10%). Se estima que cerca de un millón de Ndebeles pueden haber dejado el país entre 2000 y 2005, emigrando hacia Sudáfrica en busca de una mejoría económica. Los mestizos y asiáticos alcanzan el 1% de la población, mientras que los blancos conforman el otro 0.2% restante.

Por otra parte, se estima que cerca de 3 millones han huido a países vecinos en busca de trabajo y esperanza para ellos y los suyos, los cuales son una fuente de supervivencia para sus familiares aun residentes en Zimbabwe.

Zimbabwe es uno de los países africanos en la que la cultura occidental tiene más relevancia, no obstante es en las zonas rurales donde las tradiciones africanas como la poligamia siguen teniendo presencia, por lo cual se calcula que la tasa de adultos infectados por SIDA asciende al 24%, siendo la esperanza de vida de 37 años para los hombres y 34 para las mujeres.

El índice de pobreza en Zimbabwe no deja de crecer año tras año, actualmente es superior al 80% de sus habitantes, quienes mayoritariamente sobreviven del trueque, ayuda humanitaria y el dinero que les envían sus familiares desde el exterior, el paro ronda el 88%. En un país con una inflación desorbitada, superior al 100.000% (la moneda casi no vale nada), es fácil entender que todo desaparece, todos huyen, primero los que pueden permitirse el viaje y comenzar de nuevo en otra parte, segundo todos los demás, de ahí que los profesionales como médicos, investigadores, empresarios, ya casi no haya en todo el país.

El uso de la fuerza y represión de la dictadura en Zimbabwe, por parte de su presidente Mugabe, ha causado y sigue causando detenidos, torturados y muertos, así como decenas de miles de desplazados. Además, el avance de la pandemia del sida y el hambre va causando estragos entre la población más pobre sin que el gobierno asuma su responsabilidad y ponga soluciones.

Ante los datos y la situación actual queda claro que el pueblo zimbabwense va perdiendo año tras año libertad, prosperidad y esperanza. El hambre y la enfermedad también devoran sus vidas.


Lourdes García.

1 de noviembre de 2008

El trabajo esclavo en Brasil



Parecíera que en Brasil no han pasado los siglos, pues aún persiste el trabajo esclavo, sobre todo en la zona noreste del país, donde se calcula hay entre 25000 y 85000 esclavos, la mayoría hombre de entre 25 y 40 años.

La expansión del cultivo de caña de azúcar, materia prima del etanol y uno de los motores de la economía brasileña, impone a los trabajadores un dura rutina, que ha cobrado la vida de varios cañeros, por exceso de trabajo.


Las personas son contratadas bajo promesas de altos salarios, hospedaje y comida, sin embargo, una vez contratados en su primera paga les cobran el transporte, alimento y las herramientas de labranza, contrayendo entonces un deuda con sus empleadores, deuda que nunca llegan a cubrir.

Según la investigación a cargo de la profesora de la Universidad de Sao Paulo, María Aparecida de Moraes, señala que en la búsqueda de mayor productividad obliga a los cañeros a cortar y apilar cerca de 15 toneladas de caña por día, lo que debido al esfuerzo físico necesario, reduce la vida útil del trabajador, que gana un promedio de 2.5 a tres reales (1.19 a 1.5 dólares) por tonelada cortada.


Se estima que para realizar su trabajo, que incluye el corte manual de caña a golpes de machete, el cortador camina entre ocho y nueve kilómetros por día, ya que además de cortarla hay que amontonarla para que sea recogida.


No sólo en las plantaciones de caña hay esclavos, pues la mayor parte de éstos los utilizan en las labores de deforestación en la amazonía profunda, lugares de acceso difícil donde es complicado para las autoridades detectar el trabajo esclavo.


El trabajo forzado, castigo físico, tortura y humillación es la trata que reciben miles de personas que buscan un empleo.

"La diferencia es que aquí no hay distinción de razas: hay negros, blancos, indígenas... El denominador común es que todos son pobres, muy podres".

27 de septiembre de 2008

Haití, un pueblo rebelde con múltiples luchas y victorias


En 1915, los Estados Unidos invadieron Haití, quedándose por veinte años, robando todo el oro del Banco Central de Haití. Para 1957, se inició un período de gobierno dictatorial al mando de Françoise Duvalier, conocido como Papa Doc, a su muerte en 1971, el poder fue transmitido a su hijo, Baby Doc, quien sumió al pueblo en un elevado nivel de miseria (con alto índice de analfabetismo), pero éste fue derrocado por una revolución en 1986. En 1990, se realizaron las primeras elecciones libres en Haití, las cuales llevaron al poder a un gobierno popular de colaboración de clases, encabezando por padre Jean Bertrand Aristide, adepto de la teología de la liberación, quién fue electo Presidente con 64% de los votos. Sin embargo, siete mese después, fue derrocado por un golpe militar que tuvo que enfrentar, desde el inicio, crisis y una creciente resistencia popular.
En 1994, Estados Unidos invadió el país por segunda vez, haciendo un acuerdo político con Aristide a quien vuelve a colocar en el poder. Pero éste tiene como misión implementar en el país un plan neoliberal, imponiendo entre otras cosas la privatización de las empresas estatales. La insatisfacción del pueblo creció en todo el país, con movilizaciones en contra del propio Aristide, el cual quedó preso entre dos fuegos: por la creciente insatisfacción popular por su plan económico neoliberal y la presión de la ultra-derecha, organizada en bandas armadas.
En febrero de 2004, el Consejo de Seguridad de la ONU legalizó una tercera invasión de Haití, ahora para sacar del poder al propio Aristide, que ya no le servía.

Los verdaderos motivos de la ocupación

La ONU impuso un nuevo gobierno y llamó a tropas de ocupación ahora dirigidos por países latinoamericanos para ¨garantizar la paz¨ en el país. El gobierno de Brasil, dirigido por Lula, aceptó tomar la dirección de las tropas de ocupación, formada por ejércitos de Brasil, Argentina, Chile y Uruguay, países oprimidos oprimiendo a un pueblo aún más oprimido, quiénes violan los derechos humanos con total impunidad. La propia Minustah (Misión de paz), fue obligada a repatriar a 114 soldados de Sri Lanka culpados de abuso sexual y violaciones a mujeres y niñas, en varias regiones del país.
Por tanto, no se trata de una misión humanitaria contra el hambre o para garantizar la seguridad contra las bandas armadas, como se quiere hacer creer. Las tropas de la ONU están en el país para ayudar a las multinacionales a explotar brutalmente la mano de obra barata, ya que está en curso un plan económico que incluye 18 zonas francas, para que multinacionales puedan producir mediante las maquilas para el mercado norteamericano. Las fábricas son lugares donde trabajan, viven y comen 6 mil trabajadores, en condiciones similares a la esclavitud del pasado. El objetivo de la presencia de las tropas, entonces no es resolver el problema de la pobreza, sino mantener el país totalmente dominado como país maquila para los Estados Unidos.

Haití en estado de emergencia

Desde principios del mes de abril, ocurrieron violentas manifestaciones debido a la escasez de alimentos, ya que el precio de éstos se triplicó desde noviembre de 2007, donde los productos de primera necesidad, que en una economía dolarizada, al aumentar en una forma abrupta producen un golpe a la débil economía del pueblo.
Las políticas neoliberales impuestas por Estados Unidos tienen a Haití en una situación dramática, caracterizada por la pérdida de su soberanía alimentaria, por la destrucción de su economía campesina, la desnutrición de 45% en los niños menores de 5 años.
Por otro lado, el pueblo de Haití, también sale a protestar contra la presencia de la llamada ¨Misión de paz¨, que desde junio de 1994 ocupa su territorio.


Heroico pueblo haitiano, que protagonizo la primera y única revolución victoriosa de esclavos, la primera nación que conquistó la independencia en América Latina, que con bravura enfrentó tantas dictaduras en su historia y que acogió a Simón Bolívar, fortaleciendo sus ideales de libertad.

Exigimos la inmediata retirada de las tropas de ocupación en Haití
Solidaridad con el pueblo haitiano

10 de septiembre de 2008

La lucha de las mujeres en Bolivia


Aymaras, quechuas o mestizas, las mujeres en Bolivia tienen un papel muy importante en la lucha social, ya que no sólo llegan a ser madre y padre de familia, sino también se incorporan a las organizaciones sociales para luchar.

Ejemplo de ello, fue la valentosa lucha de Bartolina Sisa, esposa de Tupac Katari líder indígena, quién observando el terrible sometimiento del que era objeto su pueblo por parte de los blancos europeos, quienes fungían en aquel entonces como autoridades, tomó conciencia y asumió una profunda convicción por redimir a su pueblo de las cadenas de opresión y luchar por la emancipación definitiva de las comunidades originarias andinas.

A partir de entonces las mujeres campesinas e indígenas de Bolivia se han incorporado a las diferentes luchas.

En 2000 y 2003, con la “Guerra del agua” y la “Guerra del gas”, respectivamente, las mujeres participaron activamente en las movilizaciones tanto en el campo como en la ciudad, ya sea para apoyar los bloqueos y las marchas durante el conflicto o simplemente en la organización de ollas comunes, la vigilancia nocturna, en el encierro de los mandos policías, para que no reprimieran al pueblo. El uso de utensilios de cocina, palos y piedras no han sido utilizados como armas de defensa del pueblo o estrategias de lucha, su importancia radica en haber dado un estatus político a lo privado, rompiendo con la lógica de la jerarquía patriarcal.

Si bien las mujeres fueron parte activa de las movilizaciones, no ocurrió lo mismo en el nivel de instancias de dirección donde se tomaban las decisiones y se actuaba como interlocutor del Gobierno.

Actualmente las mujeres (indígenas principalmente) se unen para luchar contra el racismo y la discriminación del que han sido objeto por años, no sólo socialmente sino también en su seno familiar, tomando como ejes los siguientes puntos:


· Reconocimiento del trabajo de las mujeres en la sociedad.
· Inclusión de la mujer en la toma de decisiones políticas y participación sin exclusión alguna, sea por origen social, color de piel, lugar de trabajo o condición económica.
· Igualdad en la titulación de tierras.
· Reconocimiento de la capacidad productiva de las mujeres.


Por lo que consideran importante impulsar, promover, apoyar y fortalecer el proceso de cambio con la unificación de todas las Organizaciones de las Mujeres de Bolivia, la cual debe basarse, en tres pilares fundamentales que son: Fortalecimiento organizacional, capacitación y profesionalización técnica y académica, para ser eficaces y protagonistas en el proceso de cambio.


“Entonces yo ya no quiero quedarme en mi casa, quiero participar por que también tengo el mismo derecho. Entonces por eso hay que comenzar a organizarse, las mujeres debemos capacitarnos… hay fuerzas para poder participar y aprender. Somos fuertes a lo menos en nuestras comunidades ya no tenemos miedo, nos aprovisionamos de nuestros alimentos y vamos nomás a la lucha”.

L. García